Con solo su voz, pueden transportar a quienes los escuchan a otras épocas, lugares o universos. Los promotores de lectura invitan, desde su propio amor por las historias, a mirar distinto los libros y el mundo. Se emocionan cuando recomiendan un cuento, un poema o una novela, pero también un recorrido, un territorio o una canción, porque no solo leen páginas sino todo lo que los rodea.
Su alegría surge de ser lo que son. Se encuentran en las bibliotecas, aunque están, además, en los cafés, en las empresas, en las calles. Llevan la conversación a cualquier espacio, pues las preguntas y los relatos habitan en su mente y su corazón caminan con ellos.
En cuatro momentos de ciudad que se realizaron este año, fruto de la alianza entre Mirar Distinto, de Comfenalco Antioquia, y el Colaboratorio LEO, de la Alcaldía de Medellín, dialogaron acerca de estos y otros asuntos, cerrando el ciclo con el Encuentro Local de Promotores de Lectura 2024: LEO para mirar distinto la vida.
Alrededor de 400 mediadores, gestores culturales e investigadores participaron de este proceso del que surgió también la colección Mirar Distinto-Colaboratorio LEO que incluye cuatro libros: Leer el mundo para cuidar la vida, Leo para curar el alma, La música de las palabras e IA, el juego de la imitación.
Ana María Bedoya, integrante del equipo del Plan Ciudadano de Lectura, Escritura y Oralidad de Medellín, afirma que parte de ese mirar distinto es entender que la lectura “va más allá del ejercicio que nos han enseñado de la escolarización. La lectura empieza por nuestra propia percepción del mundo. Es también el hecho de leer al otro, los gestos, el contacto visual, de leer la naturaleza, que es algo muy intuitivo. Poder hacer conciencia de ese ejercicio también nos permite ampliar nuestra imaginación, nuestra empatía, nuestro contacto con el mundo”.
El promotor de lectura, para ella, es un divulgador, un ser inquieto al que le interesan diversidad de temáticas que son parte de la contemporaneidad, por ejemplo, las que se abordaron en 2024 relacionadas con la inteligencia artificial, la ecología y el bienestar emocional, que les permiten sumar herramientas que nutren su ejercicio.
“Desmitificamos los lugares para promover la lectura, pues estando los mediadores muy enfocados en las bibliotecas o en los centros culturales, pudimos reflexionar alrededor de otros sitios: los cafés, el espacio público, los lugares en donde convergen otras prácticas. La posibilidad de la conversación y tener un proyecto editorial derivado de un ciclo de conversaciones de ciudad con expertos y que esos expertos no necesariamente fueran escritores, nos generaron también puntos de partida para entender qué es hoy la promoción de lectura”, comenta Andrés Felipe Ávila, coordinador de Fomento de la Lectura, de Comfenalco Antioquia, sobre algunos resultados de esta alianza Mirar Distinto-Colaboratorio LEO.
Escribe la periodista Eliana Castro en el libro Leer el mundo para cuidar la vida, después de la conversación que sostuvo con la divulgadora científica Cristina Romero, que “más que edificios repletos de libros, las bibliotecas ―gracias también a los promotores de lectura― están llenas de historias, pensamientos e ideas que circulan por todos lados, de todas las formas y en todos los formatos, y que les ayudan a las personas a salirse de sus propios pensamientos y encontrar otros estímulos para conectarse con el sentido de la vida”.
“Como leemos tantas cosas, no solo textos escritos, creo que todos los seres humanos tenemos la posibilidad de darnos cuenta de lo que podemos hacer con las palabras”.
Tatiana María Jaramillo, promotora de lectura independiente


