Estudiantes, docentes y colaboradores se reunieron a las 10:00 a. m. para dar inicio a esta experiencia que invita a mirar y sobre todo a escuchar la ciudad desde otra perspectiva.
A través de ejercicios de observación, caminatas guiadas y escucha atenta, los estudiantes exploraron el centro de Medellín para reconocer aquellos sonidos que suelen pasar desapercibidos en medio del ritmo cotidiano: murmullos, ecos, pasos, voces lejanas y ritmos urbanos que también cuentan historias.
La exposición recoge estos paisajes sonoros y los convierte en una experiencia que invita a detenerse, escuchar y conectar con el territorio desde otra sensibilidad. Más que una muestra artística, es el resultado de un proceso pedagógico que demuestra cómo los espacios educativos también pueden ser escenarios para explorar el entorno, interpretar la ciudad y construir nuevas narrativas sobre el lugar que habitamos.



Aunque la inauguración ya tuvo lugar, la exposición permanecerá abierta hasta el 20 de abril, para que estudiantes, docentes y colaboradores puedan visitarla y vivir este ejercicio de exploración creativa.
Cuando escuchamos con atención, descubrimos que el territorio también habla, y cada sonido guarda una historia por contar.
