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Sí es posible enamorar a los jóvenes de la lectura

Promotores de lectura, gestores, coordinadores y auxiliares de biblioteca participan en el Seminario Taller de Promoción de la Lectura, que este año se enfoca en los jóvenes.

Ensayar, proponer, arriesgar, transitar nuevos caminos, escuchar, explorar posibilidades desde la mediación de la lectura; mirar distinto la biblioteca y los libros son invitaciones cuando se trata de promover la lectura entre los jóvenes.

En estos días, camino al trabajo, la profesora Yiseth Gallego Quintero, activista de Biblioteca Diversa, se puso a pensar, de acuerdo con las experiencias y reflexiones planteadas en el seminario en el tema y se planteó un par de ideas: si los jóvenes no van a las bibliotecas “podemos hacer que estas vayan a ellos” y si acuden, motivarlos a que se queden mostrándoles materiales que hablan de lo que están atravesando en sus vidas, “como una provocación para que se enamoren de los libros y se encuentren representados en ellos”.  

Aunque Yiseth trabaja buena parte de su tiempo con público adulto quería explorar los intereses de los jóvenes, por eso, se inscribió en el Seminario Taller de Promoción de la Lectura: Juventudes, que organiza  nuestra Caja con la idea de reflexionar sobre las relaciones entre las lecturas, las escrituras, las oralidades, los contextos, los materiales de lectura, las personas y las prácticas que se tejen en los procesos de formación lectora. 

Algo que ha dejado claro este ejercicio que adelantan los asistentes al Seminario Taller es que las nuevas formas de promover la lectura se deben parecer a los jóvenes y sus dinámicas. Por ejemplo, en muchos espacios se propone la lúdica como vehículo de encuentro con las letras. “Se sienten tan maravillados como nosotros al encontrarse con esas otras formas de leer y escribir”, cuenta Yiseth. 

La profesora Esmeralda Gómez Avendaño, del equipo de promotores de la Biblioteca Isolda Echavarría en Barbosa y también asistente al Seminario Taller, apoya esta idea. Dice que hay que diseñar propuestas con las gafas de los jóvenes, de lo que les interesa, acercarse a lo qué están leyendo y cómo lo hacen. “Tenemos muy introyectado que leer es tener un libro físico en la mano, pero ellos leen en las redes, leen imágenes, la música, las expresiones. Esas lecturas que hacen del mundo son un inicio para llevarlos a los libros. Debemos detenernos a pensar desde qué perspectiva estamos mirando la lectura. Solo que los jóvenes ya no leen lo que leíamos o lo que pensamos que deberían leer”.  

Pensar en el lenguaje, la cercanía, la lectura de los contextos juveniles, derribar mitos (como que no leen), identificar lo que les gusta leer, es una necesidad según Arley Orozco Velásquez, gestor cultural y bibliotecario de la zona noroccidental de Medellín. “Son exploraciones que todo promotor de lectura tendrá que hacer”. 

Comenta que en el Seminario Taller experimentaron ellos mismos esas nuevas formas de leer, por ejemplo, el territorio, con una “callejeada” por Moravia, en la que descubrieron sus sonidos, sabores y dinámicas, llevándolos a idear otras estrategias para sus grupos. 

Se vale, coinciden, jugar, interpretar, dibujar, mirar, componer, fotografiar, tejer, escribir y hasta crear grafitis mientras se escucha una lectura en voz alta. Todo es posible cuando se permite la conversación y se conectan los deseos de habitar las bibliotecas. 

*Nota en colaboración con el Departamento de Bibliotecas