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Ser maestro en una biblioteca

Más allá del salón de clase, hay otros espacios donde el aprendizaje se dinamiza. Así lo creen muchos maestros que fortalecen lazos con sus estudiantes en las bibliotecas.
Ser maestro en una biblioteca

Caminan libres por la biblioteca. Su profe Sandra Franco se mimetiza con ellos, va de un grupo a otro haciendo preguntas, escuchando, orientando, riendo. La atmósfera es cálida, de disfrute. Todos los días, a las once de la mañana, llega con un grupo de estudiantes de la Institución Educativa Pedro Claver Aguirre para experimentar una clase de español diferente, fuera de los salones tradicionales, rodeados por libros. 

La Biblioteca Comfenalco Castilla se convierte en ese lugar donde pueden sentarse en pugs de colores, en sillones o en el suelo. En el que recorren los espacios, donde se generan conversaciones. En el que es viable leer el periódico, un cuento o una novela gráfica. Todo es posible en esa clase de español que abre ventanas a muchos mundos. Ella, profe desde hace 25 años, gracias a una vocación que corre por sus venas, acude a diario a la biblioteca con un grupo diferente de sus estudiantes de bachillerato. Además, se reúne allí mismo una o dos veces por semana con colegas docentes para intercambiar experiencias, leer documentos, actualizarse y compartir saberes. 

Sandra es docente, pero también estudiante; aprende de esos jóvenes que nutren sus saberes, de los promotores de lectura que les dictan talleres y de quienes la orientan en el doctorado en Letras que adelanta con la Universidad de La Plata (Argentina).  

Cuenta que el solo hecho de caminar esa cuadra entre el colegio y la biblioteca, en su barrio Castilla, en el que además reside, es un aprendizaje para sus jóvenes: seguir instrucciones, comprometerse, observar el territorio, apropiarse de un espacio público, salir de la rutina, dejarse sorprender por los relatos, abrir los ojos ante otras maneras de habitar la vida.   Como ella, el profe Juan Pablo Ospinadel Instituto de Educación Comfenalco Antioquia, crea vínculos con la biblioteca para que sus alumnos se apropien de ella. Licenciado en Filosofía lleva tres años como docente de esta materia que le apasiona porque invita a repensar la cotidianidad y el mundo, y puede transformar los contextos escolares. “La biblioteca es muy importante para nuestra labor, no solo nos ha servido como un espacio para utilizar los libros, sino para diseñar nuevas dinámicas y estrategias. Un sitio de encuentro, donde hemos diseñado otros espacios para aprender”. 

¿Lo más bonito de ser maestro? “Me quedaría con el reconocimiento del estudiante, es decir, con esas palabras que para otras personas pueden ser simples, un gracias o estuve mirando ese libro que usted me recomendó. Me gusta cuando uno logra impactar en ellos, porque ve que su labor está rindiendo frutos”.  

Y Sandra complementa esa idea: “Hay una primera razón innegable que son ellos, ese reto que tenemos al ver esos ojos que creen en uno. No sé por qué mucha gente desestima a las nuevas generaciones diciendo que no quieren hacer nada, porque los jóvenes que yo tengo en frente quieren muchas cosas, se dejan guiar, lo escuchan a uno”. 

Cuatro razones que conectan a profes y bibliotecas: 

✅ El objetivo de actualizarse en su labor 

✅ Abrir al estudiante nuevos universos 

✅ Ayudar a los jóvenes a entender cuál es su misión en el mundo 

✅ Salir de la rutina, dinamizar la clase y hacerlos sentir que esta será inolvidable.  

*Nota: en colaboración con el Departamento de Bibliotecas.