Algo en común tienen estos jóvenes: leen por gusto, porque en los libros encuentran historias inolvidables, otros mundos y la posibilidad de imaginar. Creen que hay muchos como ellos conectándose con los relatos, y que a aquellos que aún no se acercan a los libros, quizá les falta motivación o encontrar uno que les abra la puerta a este universo.

María Camila Román Henao tiene 18 años y estudia Gestión de Talento Humano en el Sena. Siempre lleva un libro con ella y le gusta leer de todo, por eso visita con frecuencia la Biblioteca La Aldea, de la cual es vecina. Disfruta recorrer sus pasillos y “dejarse llamar” por algún título del que pide recomendaciones a los promotores o busca más información.
Si la deja con curiosidad, lo presta. Por estos días está leyendo Nosotros en la luna, de Alice Kellen, con una dosis de amor y de París. “Leer me lleva a otros lugares. Muchos me preguntan qué veo en un libro, porque a ellos les da pereza o mejor esperan a que salga la película. Pero también hay otros que están muy sumergidos en las letras. Mi consejo es que le den la oportunidad a la lectura, que busquen un libro que llame su atención”, agrega.
A Mariana Arango Palacio, quien también acude a La Aldea, tampoco le puede faltar un libro. A esta violinista de 24 años nunca se le olvidará el nombre del primer cuento que leyó sola sin ayuda de sus papás: El dedo mágico, de Roald Dahl, que la enamoró de la lectura y la hizo “consciente sobre el cuidado de la naturaleza”.

Ha leído en plataformas digitales, pero regresó al papel. “Yo recomendaría a los que no se han acercado a la lectura que busquen temas de su interés y que exploren, porque el mundo de la literatura es muy amplio para no encontrar un solo cuento, novela o poema que les guste. Tener la mente abierta”.
Alexander Restrepo Restrepo, de 19 años, comenzó a ir a la Biblioteca Centro Occidental para usar los computadores, sin embargo, no tardó mucho en acercarse a los libros. Este estudiante de Odontología se dedica por estos días a descubrir la poesía y la obra de grandes autoras después de un período de recorrer los clásicos. Siente que los poemas cortos que ha conocido ponen en palabras lo que él siente o quisiera expresar.
“Creo que los jóvenes sí leen, no solo en formato físico, sino digital y quizás libros más cortos y no necesariamente literatura. Pero hay un acercamiento. A muchos los han obligado a leer algo que no les gusta y eso los aleja. Si uno empieza por una historia que lo apasione, después se le abren muchas posibilidades”.
Miguel Ángel Henao Gil, de 18 años, visitante habitual de la Biblioteca Escolar, está inmerso en páginas sobre botánica. En general, opina, un libro “nos lleva a abrir procesos mentales, nos ayuda a ver la realidad con mayores perspectivas, entendiendo al prójimo, a cualquier ser, desde las plantas hasta los humanos. Nos inspira a generar empatía hacia el mundo”.
Para tener en cuenta
✔ El hábito de la leer, considera Mariana Arango, surge en el hogar, del ejemplo, de compartir momentos de lectura en familia.
✔ Las bibliotecas públicas de Comfenalco Antioquia cuentan con talleres, clubes y diversos espacios para fomentar la lectura en niños y jóvenes.
*Nota en colaboración con el Departamento de Bibliotecas