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Convocatoria para el curso Producción de Estudios de Audio

Tres escritores que orientan talleres literarios en las bibliotecas de Comfenalco Antioquia recomiendan algunas ideas para aquellos que quieren acercarse a este universo

Como un deportista que mejora su condición a medida que entrena, quien desea escribir debe también entrenar con las palabras todos los días. La clave es que no sea un ejercicio agobiante, sino libre, de fluir con las ideas que van surgiendo en la mente y en el corazón.

Cada vez, más personas se animan a escribir. Y hay una premisa tan sencilla, básica y real para iniciar: a escribir se aprende escribiendo. Así lo explica la escritora Natalia Jaramillo: “Cuando uno tiene la motivación, el deseo de escribir, es importante pasar al acto, porque a veces se queda uno en la intención. Me dicen, profe, tengo una idea, he estado pensando en esto, pero no hay un paso a la acción”.

La autora del poemario Toda la sangre que nos queda agrega que tener un diario en el que se puedan ir consignando las ideas, de manera cotidiana y constante, es una buena opción. Ella orienta, junto con otros escritores antioqueños, los talleres literarios gratuitos que se ofrecen en nuestras bibliotecas de Comfenalco Antioquia y que funcionan desde hace más de 20 años, como espacios sin edad, en los que las palabras tejen, más que una red de lectores y escritores, una de amigos. Se han publicado, inclusive, varias antologías y memorias fruto de estos procesos.

Gilmer Mesa, autor de La cuadraLas travesías y Aranjuez, también docente y tallerista, insiste en la idea inicial: “Hay que escribir todos los días, bueno o malo, con o sin inspiración, como sea, pero todos los días”. Recuerda una entrevista del escritor Ray Bradbury que escuchó alguna vez en la que se refería a escribir un relato cada semana del año. Mesa se dejó llevar y dobló la cifra. “Creo que ahí la lección, más que nada, es de persistencia, de crear una disciplina”, y complementa que el objetivo, además, es entender que se pueden escribir historias no tan buenas e igual aprender de ello.

Para escribir no hay una única fórmula, dice el escritor Carlos Agudelo, lo que puede funcionarle a un autor a otro podría alejarlo de la creación. Por eso, aconseja que cada persona se haga preguntas básicas como ¿Cuáles son sus mejores horarios para escribir?, ¿Qué tipo de textos se le dan mejor? o ¿Cómo debe ser el lugar donde crea? El autoconocimiento es poderoso en los procesos de escritura.

Finalmente, se trata de “dejarse llevar”, afirma Natalia Jaramillo.

No hay pasos mágicos para lograrlo. 

“Escribir sin otra intención que escribir”, sin contenerse, con libertad, con la certeza de que se escribe porque se tiene algo que expresar.

*Nota en colaboración con el equipo de Bibliotecas