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«Al calor de la familia»

Una familia lectora nace del amor. Aquí, la historia de una que creció con Al calor de las palabras y experimentó la magia en encontrarse alrededor de un libro.

Todo comenzó cuando Mónica Andrea Monsalve tenía cuatro meses de embarazo. Ella, ávida lectora, quería que su hija aprendiera también a amar las letras. Un día, llegó a la Casa de la Lectura Infantil porque quería probar qué era eso de leerle a esa bebé llamada Isabela que llevaba en su vientre y conectarse con ella a través de los relatos.

Pensar en que Isabela, que aún no nacía, gozaba con las lecturas en su voz y en la de los promotores de lectura la fascinaba. Mónica, licenciada en artes, ha sido desde siempre usuaria de las bibliotecas públicas y en su mesa de noche nunca falta un libro. Mientras estuvo embarazada, continúo asistiendo a la Casa de la Lectura Infantil y cuando Isabela nació lo hicieron juntas, todo como parte del programa Al Calor de las Palabras: lectura familiar desde la primera infancia, de Comfenalco Antioquia.

Esa pequeña bebé prestaba atención a las figuras, a los colores y a las voces que le narraban aventuras. Había tapetes para acostarse, sentarse, gatear; juguetes, libros, colores, hojas, todo para crear. Aprender jugando, es la clave para que esa conexión se acentuara y lograr que no solo ellas se unieran, sino todas las familias que asistían a esa cofradía de las historias. 

Al Calor de las Palabras tiene una historia que se remonta veinte años atrás, que le ha permitido consolidarse como una importante iniciativa en la promoción de la lectura para la primera infancia en nuestro Departamento de Bibliotecas, con varias líneas de animación, formación, divulgación, gestión administrativa e investigación. Por este programa, cuenta la promotora Claudia Calle, han transitado bebés y niños en compañía de sus familias en un proceso lector que les ha permitido adquirir habilidades y capacidades para su crecimiento creativo e intelectual; y a los padres y cuidadores, les ha facilitado sumar herramientas para hacer de la lectura una práctica cotidiana en el hogar.

Isabela, que ahora tiene 12 años, está leyendo por estos días historias de mujeres que han cambiado el mundo, y cada vez, con ayuda de su mamá, va nutriendo su propia biblioteca. Las palabras que usa, cómo se expresa, muestran, cree Mónica, lo que la lectura ha hecho en ella.

En Al Calor de las Palabras leen los promotores y los papás, y los niños narran la historia a su manera a partir de imágenes o de sus voces que cambian de acuerdo con el personaje. El acto de leer trasciende y se convierte en una práctica que acompaña cada noche en casa: antes de dormir los cuentos abrazan. Así se instalan encuentros amorosos con la lectura y, sobre todo, se consolidan familias lectoras.

¿Cómo lograr que los niños lean?

📚 El ejemplo es un factor vital para acercarlos a este mundo.

📚 Incentivar la creatividad también con canciones y juegos.

📚 Visitar bibliotecas y librerías como una actividad para compartir y disfrutar.

*Nota: en colaboración con el equipo del Departamento de Bibliotecas